sábado, 22 de abril de 2017

Micro-Microcuento #38

Tocaba cambio de ciclo o de aires según se mirara y ayí me encontraba delante de la puerta de alguien a punto de llamar al timbre, nunca me había gustado trabajar de comercial más que nada porque vendes a la gente cosas que en verdad no quieren o por decirlo de otra manera, engañas a cierto grupo de personas más permisible, aunque otros también dicen que no sabes lo que quieres hasta que te lo enseñan.
Bueno, el caso era que estaba haciendo de comercial y lo divertido era que nunca sabía exactamente que producto iba a vender hasta llegar al lugar, una vez en él se te sugería el artículo que debería encajar con las necesidades del cliente.
No sé, al final en todas las ventas siempre terminaba llegando a la misma conclusión: cada vez que consigo convencer a alguien de que compre, en verdad estoy rompiendo la simetria...