miércoles, 5 de marzo de 2014

Historias en paquetes pequeños

Un anciano cuenta una historia a lo largo de 4 años de su vida, tú decides resumirla y la dejas en  2 años, luego otro coge tú resumen y lo deja en 5 meses, después de un tiempo llega otro y  lo deja en un simple A4.  No se ha perdido nada, todo lo importante y necesario sigue estando ahí, simplemente se han omitido detalles, se han sintetizado o se han asintotado para acelerar la comprensión.  Llegado a éste punto,  ¿cuál es la diferencia real de saber unos conceptos exactos y su fundamento a saber todos los detalles al respecto, la forma en que afecta a la persona? ¿Estáis seguros de qué funciona y no perdéis tiempo intentando humanizar?

Vivimos entre hacer sentir para humanizar y hacer sentir para vender, sí superponemos uno sobre otro separándolos por un espacio de tiempo, parte de lo que en el futuro nos venden viene por lo que sentimos anteriormente. Se podría decir que está arraigado al progreso en el que vivimos, como un círculo continuo que va subiendo peldaños a la vez que se retroalimenta. Una forma de retroalimentación totalmente válida basada en la satisfacción de sentimientos que generan atisbos de libertad o felicidad.

Desde mi punto de vista, esta simbiosis lo único que hace es perpetuarnos en el ciclo, una vez la retroalimentación es completa por decirlo de alguna manera nos ahoga, no deja ir más allá. ¿Cómo cambiar ésto? Primero abajo, cambiando la forma de hacer personas y luego en la parte superior, cambiando la forma de acceso a la satisfacción.